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Crisis energética en Argentina: frío, falta de gas y un sistema al límite

Miles de hogares y ciudades enteras quedaron sin suministro en medio de la ola polar, mientras expertos señalan fallas estructurales y falta de previsión.

Crisis energética en Argentina: frío, falta de gas y un sistema al límite

Miles de hogares y ciudades enteras quedaron sin suministro en medio de la ola polar, mientras expertos señalan fallas estructurales y falta de previsión.

Miles de hogares y ciudades enteras quedaron sin suministro en medio de la ola polar, mientras expertos señalan fallas estructurales y falta de previsión.

El país enfrenta una crisis energética que trasciende el temporal de frío. Aunque la ola polar ya cede, su impacto en el sistema de gas dejó al descubierto problemas de fondo: déficit en la producción, importaciones insuficientes y decisiones que priorizaron la teoría económica sobre la realidad cotidiana. Ciudades como Mar del Plata sufrieron cortes masivos, industrias paralizadas y estaciones de GNC sin abastecimiento, generando pérdidas millonarias y reclamos judiciales.

Alejandro Aguirre, exministro de Energía de Tierra del Fuego, explicó en declaraciones a FM La Isla que Argentina consume entre 160 y 170 millones de metros cúbicos diarios de gas, pero solo produce 130 o 140 millones. La diferencia se cubre con importaciones de Bolivia y gas natural licuado (GNL) en barcos, cuyo costo supera el 100% respecto al gas local. «El gobierno actual redujo las compras externas confiando en que Vaca Muerta compensaría, pero no fue así», detalló.

La ola polar aumentó el consumo residencial de 80 a 97 millones de metros cúbicos diarios, colapsando el sistema. Para priorizar hogares, se cortó el suministro a industrias y estaciones de GNC. Aguirre destacó que faltaron obras clave, como la reversión del gasoducto del noroeste —que hubiera llevado gas de Neuquén al norte— y se desmantelaron organismos técnicos. «Sin planificación, el mercado solo no resuelve», afirmó.

El drama de las garrafas
En paralelo, un decreto liberó el precio de las garrafas y relajó los controles de calidad, afectando a provincias con subsidios como Tierra del Fuego, donde el Estado provincial cubre el 85% del costo. «Si desaparece el programa federal Garrafa Hogar, los fueguinos pagarían hasta 60% más o la provincia debería absorber esos fondos, algo inviable», advirtió Aguirre.

La pregunta queda flotando: ¿cómo evitar que se repita? Para el experto, la respuesta está en recuperar la inversión en infraestructura y el paradigma del autoabastecimiento, hoy relegado por una visión financiera. «Exportar gas está bien, pero no cuando faltan dólares para importarlo después y la gente se queda sin calefacción», concluyó. Mientras, el fantasma de nuevos cortes ronda un sistema que ya mostró sus grietas.

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