
Cristina Kirchner desnuda las contradicciones del Gobierno en medio del ajuste y la subordinación extranjera
La expresidenta criticó duramente las políticas oficiales durante un emotivo homenaje a Eva Perón, mientras el oficialismo privilegia al sector agroexportador y negocia con los gobernadores.
A pocas horas de que el Ejecutivo confirmara la reducción de retenciones, Cristina Fernández de Kirchner desmontó uno de los argumentos centrales del libertarismo: la supuesta falta de recursos. Desde su residencia en San José 1111, la líder del peronismo envió un contundente mensaje a los militantes congregados en Moreno para recordar el aniversario del fallecimiento de Eva Perón. Con ironía, señaló la incoherencia del presidente Javier Milei: "Lo más revelador de ese encuentro en La Rural es comprobar que, mientras asegura no haber fondos para jubilados, discapacitados o universidades, allí no le preocupa el superávit fiscal. Regala dinero a uno de los sectores más poderosos del país", afirmó.
Sus palabras resonaron en el mismo día en que Milei, desde el escenario de la Sociedad Rural, atacó uno de los pilares del peronismo: la justicia social, a la que tildó de "parásito mental". La expresidenta no solo cuestionó el modelo económico, sino también la sumisión a intereses foráneos: "Si algo me confirmó estar del lado correcto de la historia fue ver cómo celebran mi prisión tanto en La Rural como el embajador designado por Trump", sentenció.
La justicia como herramienta política
Aunque la Corte Suprema la apartó de la contienda electoral, su voz sigue marcando la agenda. Durante la marcha con antorchas en Moreno, CFK arremetió contra el Poder Judicial: "El presidente de La Rural afirma que hay justicia independiente, pero se apropiaron de tierras públicas en una maniobra fraudulenta y nadie actuó". Sus críticas apuntaron también al desmantelamiento de las instituciones: "Esto no es un gobierno, es un desgobierno para ricos, dirigido por las fuerzas del norte, no por las del cielo como predican".
En ese marco, denunció el rol del embajador estadounidense Peter Lamelas, a quien acusó de actuar como "interventor": "Su misión es vigilar a los gobernadores, bloquear acuerdos con China y garantizar que yo reciba la ‘justicia’ que ellos desean". Con tono mordaz, comparó el momento actual con un episodio clave de la historia argentina: "Hace 80 años era Braden o Perón; hoy, Patria o Lamelas. Casi pornográfico".
La economía en picada y la fuga de dólares
Uno de los ejes más agudos de su discurso fue el análisis económico. Cuestionó las promesas incumplidas del ministro Luis Caputo: "Decían que los argentinos sacarían los dólares del colchón, pero el BCRA muestra lo contrario: cada mes, un millón de personas compra más divisas para resguardarlas". Advirtió sobre las consecuencias de esta fuga: "El país se endeuda mientras los dólares se esfuman en cajas de seguridad, activos externos o gastos suntuarios. Es una catástrofe que no terminará bien".
El peronismo se reorganiza
Mientras el oficialismo prioriza al agro, el peronismo avanza en su campaña. Axel Kicillof recorrió obras en Lomas de Zamora y participó en un encuentro científico en Quilmes, junto a aliados clave. Máximo Kirchner, por su parte, lideró un plenario en Hurlingham, donde llamó a resistir: "No será fácil, pero el pasado nos guía y el futuro exige que luchemos por una patria libre".
En San José 1111, la solidaridad con CFK no cesa. Militantes rezaron por su libertad, y trabajadores del clausurado "Un café con Perón" colocaron una estatua del líder justicialista con un mensaje claro: "Basta de persecución". La expresidenta, mientras tanto, compartió un fragmento del libro "Mi mensaje" de Evita, subrayando su compromiso inquebrantable: "Nadie dirá que traicioné a mi pueblo".
En un escenario de ajuste histórico y alineamiento externo, el mensaje de Cristina Fernández de Kirchner sigue interpelando a las bases, mientras el Gobierno enfrenta el desafío de sostener su relato frente al creciente malestar social.