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Devastador terremoto sacude Birmania: más de 1.600 muertos y miles de heridos

El sismo de 7,7 grados sacudió el país del sudeste asiático, causando estragos en infraestructura y dejando miles de víctimas. El gobierno de facto solicita ayuda internacional.

Devastador terremoto sacude Birmania: más de 1.600 muertos y miles de heridos

El sismo de 7,7 grados sacudió el país del sudeste asiático, causando estragos en infraestructura y dejando miles de víctimas. El gobierno de facto solicita ayuda internacional.

Un poderoso terremoto de magnitud 7,7 azotó Birmania el pasado viernes, dejando hasta el momento un saldo de 1.644 personas fallecidas y más de 3.400 heridos, según el reporte oficial emitido este sábado. El epicentro del movimiento telúrico se localizó en la ciudad de Sagaing, y minutos después, una réplica de 6,7 volvió a sacudir la región, dificultando aún más las labores de rescate.

Las autoridades birmanas se muestran cautelosas respecto al número definitivo de víctimas, dado que numerosas edificaciones, puentes y templos religiosos colapsaron con el fuerte temblor, lo que hace temer que la cifra de fallecidos pueda aumentar con el paso de las horas. Expertos en geología explicaron que el impacto del terremoto se amplificó debido a su escasa profundidad, lo que permitió que se sintiera incluso en Bangkok, la capital de Tailandia, a más de 1.000 kilómetros de distancia.

Caos y destrucción en Mandalay

La mayor parte de los damnificados se concentra en Mandalay, la segunda metrópoli más relevante del país, y sus alrededores. Equipos de rescate y voluntarios trabajan contrarreloj para encontrar posibles sobrevivientes entre los escombros de viviendas y edificios derrumbados. La Cruz Roja Internacional informó que alrededor de 90 personas siguen atrapadas dentro de las ruinas del complejo residencial Sky Villa Condominium.

El aeropuerto internacional de Mandalay se mantiene clausurado tras sufrir severos daños estructurales. El colapso parcial del techo obligó a las autoridades a restringir el acceso a la terminal, aunque afortunadamente no se reportaron víctimas fatales dentro del recinto.

Crisis política y desafíos para la ayuda humanitaria

El país enfrenta una grave crisis política desde el golpe de Estado militar de 2021, lo que ha debilitado el sistema sanitario y dificultado la respuesta ante catástrofes naturales. El cierre del aeropuerto y la inestabilidad social podrían entorpecer la llegada de asistencia humanitaria, sin embargo, Min Aung Hlaing, el líder de la junta militar, hizo un llamado global solicitando apoyo de "cualquier nación o entidad" que pueda colaborar con la emergencia.

Ante la gravedad del desastre, el gobierno de facto decretó el estado de emergencia en las seis regiones más afectadas. La comunidad internacional respondió rápidamente: este sábado, un avión proveniente de India aterrizó en Rangún con suministros esenciales como mantas, alimentos y productos de higiene. China, por su parte, envió 82 rescatistas para colaborar en las tareas de búsqueda y asistencia, mientras que el presidente Xi Jinping expresó su "profunda tristeza" ante la tragedia.

Otras naciones también han movilizado recursos. La Organización Mundial de la Salud, Corea del Sur y Malasia enviaron personal y materiales médicos. Desde Estados Unidos, el expresidente Donald Trump declaró: "Los ayudaremos, es terrible lo que está sucediendo".

Colapso sanitario y necesidades urgentes

Según organismos humanitarios, Birmania no contaba con la infraestructura ni los insumos necesarios para enfrentar un desastre de esta magnitud, incluso antes del terremoto. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó sobre la "crítica escasez" de suministros médicos, advirtiendo que los socorristas carecen de equipos básicos como kits de trauma, sangre para transfusiones, anestésicos y medicamentos esenciales.

Violencia en medio de la catástrofe

A pesar de la devastación causada por el terremoto, la crisis política y militar en Birmania no da tregua. El autoproclamado Gobierno de Unidad Nacional (NUG), que controla parte del territorio, denunció que las fuerzas de la junta militar continuaron sus ataques aéreos contra zonas rebeldes incluso después del desastre natural.

El NUG reportó que siete personas murieron y otras siete resultaron heridas en bombardeos sobre la aldea de Naung Lin, en el estado de Shan. También se registraron ataques en Sagaing, el epicentro del sismo, y en Naung Cho, otra localidad en Shan. En esta última, la ofensiva destruyó varias viviendas pertenecientes a la comunidad controlada por el Ejército de Liberación Nacional Ta’ang.

El conflicto armado en el país ha dejado a 3,5 millones de personas desplazadas, según datos de la ONU. Antes del terremoto, se estimaba que cerca de 15 millones de birmanos enfrentarían hambre extrema este año, una situación que ahora se agrava por la destrucción de infraestructura y la interrupción de los suministros básicos.

Un país en ruinas que clama por ayuda

Birmania enfrenta uno de los momentos más oscuros de su historia reciente, con un desastre natural que se suma a una crisis política sin precedentes. Mientras los equipos de rescate trabajan sin descanso y la ayuda internacional comienza a llegar, la población sigue atrapada en un escenario de desesperación e incertidumbre. El futuro del país dependerá no solo de la respuesta a la emergencia, sino también de la capacidad de la comunidad global para intervenir en una nación que ya estaba al borde del colapso antes del sismo.

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