
Las Advertencias Ignoradas: Cómo los Antiguos Aliados de Milei Vieron la Crisis Cambiaria Antes que Todos
Economistas cercanos al Presidente alertaron sobre los riesgos del atraso cambiario y la estrategia de Caputo. Sus diagnósticos, desoídos, hoy explican la tormenta financiera que sacude al Gobierno.
Los Pronósticos Desoídos que Anticiparon el Colapso
Antes de convertirse en una figura pública y lanzarse a la arena política, Javier Milei compartía su vida con dos colegas economistas, ambos íntimos y respetados en el ámbito académico. El más cercano era Diego Giacomini, coautor de seis libros junto al ahora mandatario, quien con el tiempo se transformó en uno de sus críticos más severos. El otro, Mariano Fernández, profesor de la Universidad del CEMA y de perfil bajo, mantuvo siempre una relación cordial, aunque en marzo del año pasado publicó un análisis clave para entender el actual descalabro económico.
Fernández fue uno de los primeros en señalar los peligros del atraso cambiario y la estrategia del ministro Luis Caputo para contener el dólar. "La caída de los tipos de cambio financieros responde a un movimiento transitorio de capitales que, aprovechando una regla insuficiente (devaluación mensual del 2%), obtienen ganancias en dólares con bajo riesgo", advirtió. "Cuando perciban debilidades en el programa, esos capitales huirán hacia activos externos". Su conclusión era contundente: "La apreciación cambiaria no se debe a inversiones permanentes, sino a un juego especulativo facilitado por el cepo".
Las Voces que Milei Eligió Ignorar
Con el tiempo, economistas de renombre repitieron ese diagnóstico con matices. Entre ellos, figuras que alguna vez tuvieron cercanía con el Presidente: Domingo Cavallo (a quien Milei llamó "el mejor ministro de la historia"), Carlos Rodríguez (exjefe de sus asesores) y Miguel Ángel Broda (quien lo empleó en su consultora). Pero el caso más revelador es el de Joaquín Cottani, exsecretario de Hacienda de Cavallo y breve integrante del equipo económico de Milei.
Cottani renunció tras semanas de tensiones internas. En su único comunicado público, cuestionó la política cambiaria de Caputo: "La unificación del tipo de cambio ‘hacia abajo’ no resuelve el atraso. La competitividad depende de variables reales: si impuestos y regulaciones no bajan, el tipo de cambio debe subir". Propuso, en cambio, una devaluación más acelerada del dólar oficial: "Aunque genere inflación temporaria, el ajuste es necesario para despejar incertidumbre".
Con ironía, Cottani también aludió a la volatilidad ideológica de Milei: "Tras prometer dolarización, migró a ‘competencia de monedas’ y luego a ‘dolarización endógena’, todo mientras desafía a los economistas ‘serios’".
La Respuesta del Presidente: Desdén y Ataques
Milei no solo ignoró estas advertencias, sino que ridiculizó a sus críticos con epítetos como "mandriles" o "mandrilandia". Incluso citó a Lenin para justificar su estilo confrontativo. Hoy, los eventos recientes —la fuga de reservas, el dólar en sombra disparado— confirman que los alertas tenían fundamento.
Sin embargo, el Presidente parece empeñado en minimizar la crisis. En una reciente entrevista, declaró: "Hablar del tipo de cambio es irrelevante", una afirmación chocante en un país históricamente obsesionado con esta variable. Además, celebró la posible prisión de la líder oposición, prometió reservas millonarias sin explicar cómo y esbozó teorías conspirativas sin sustento.
Caputo: Anuncios Confusos y Credibilidad en Caída
El ministro de Economía no ha ayudado. En plena crisis, anunció un supuesto crédito de USD 50.000 millones con organismos internacionales, pero el FMI desmintió cualquier acuerdo cerrado. Funcionarios oficialistas dieron versiones contradictorias, y el mercado reaccionó con desconfianza.
La situación recuerda a 2018, cuando Caputo obtuvo un préstamo récord del FMI que no evitó el colapso. En esa época, el propio Milei lo criticó: "Endeudarse para contener el dólar es inmoral". Hoy, repite la misma fórmula.
La Encrucijada: Ajuste o Abismo
El Gobierno tiene opciones limitadas:
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Mantener el esquema cambiario: Riesgo de devaluación brusca.
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Acelerar la devaluación: Inflación inmediata y costo político.
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Un megacrédito del FMI: Solución temporaria, pero con altísimo costo reputacional.
Mientras, la pregunta persiste: ¿Aprenderá Milei de sus errores? Por ahora, todo indica que no. Su orgullo y su aversión a los economistas establecidos lo llevaron a desoer a quienes lo alertaron. Hoy, el precio de esa soberbia lo pagan los mercados —y pronto, quizás, la ciudadanía—.