
El comercio en alerta: el artículo 128 reaviva la disputa por la representación empresaria
La Cámara de Comercio de Río Grande advierte que la reforma laboral del Gobierno nacional desfinancia a las entidades empresarias, debilita a las PyMEs y rompe el equilibrio entre empleadores y trabajadores. Reclaman diálogo y federalismo.
El debate por la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional volvió a encender señales de alerta en el sector comercial y productivo. En el centro de la controversia aparece el artículo 128 del proyecto de Ley Bases, una disposición que, según advierten las cámaras empresarias, pone en riesgo el financiamiento de las entidades intermedias y afecta de manera directa la representatividad del sector privado, en especial de las PyMEs.
Desde la Cámara de Comercio, Industria y Producción (CCIP) de Río Grande, su presidente José Luis “Gigi” Iglesias confirmó que la entidad se encuentra en estado de alerta y adherida a la campaña nacional que cuestiona el alcance de la norma. El punto crítico es que el artículo prohíbe que las cámaras empresariales reciban aportes obligatorios, mientras mantiene —aunque con modificaciones— la figura de la denominada cuota solidaria sindical.
“El artículo 128 del proyecto de ley del Gobierno nacional desfinancia a las instituciones empresarias, debilitando la representatividad del sector productivo”, afirmó Iglesias, quien advirtió que la medida rompe el equilibrio entre trabajadores y empleadores, generando una asimetría que podría profundizar los conflictos laborales.
Impacto directo en las PyMEs y las economías regionales
Las cámaras empresarias cumplen un rol clave en la articulación del entramado productivo, especialmente en las economías regionales y en ciudades del interior del país. Para muchas PyMEs, estas instituciones son el principal espacio de defensa sectorial, capacitación, asesoramiento y representación frente al Estado y otros actores sociales.
En ese contexto, Iglesias remarcó que el financiamiento de las cámaras no constituye un privilegio, sino una herramienta esencial para sostener instituciones fuertes, capaces de acompañar a los comercios, industrias y servicios en un escenario económico cada vez más complejo.
“El problema no es discutir una modernización del sistema laboral, algo que muchos sectores consideran necesario, sino hacerlo de manera desequilibrada, debilitando a una de las partes de la relación laboral”, sostuvo. Según planteó, quitar recursos a las entidades empresarias mientras se preservan mecanismos de financiamiento sindical termina afectando especialmente a los empleadores más pequeños, que no cuentan con estructuras propias ni respaldo financiero.
Representatividad, diálogo y federalismo
Otro de los ejes señalados por la CCIP es el impacto que este tipo de decisiones tiene sobre el federalismo y la participación de las economías regionales en la discusión de políticas públicas. En muchas localidades del interior, las cámaras comerciales son la única voz organizada del sector productivo.
“La modernización laboral se construye con diálogo, representatividad federal y equilibrio de fuerzas”, enfatizó Iglesias. En ese sentido, consideró que cualquier reforma de fondo debe surgir del consenso y del reconocimiento del rol que cumplen tanto los trabajadores como los empleadores en la generación de empleo y desarrollo económico.
Un debate que sigue abierto
La discusión sobre el artículo 128 se inscribe en un debate más amplio sobre el modelo de relaciones laborales que propone el Gobierno nacional y el rol que deben cumplir las organizaciones intermedias. Mientras el Ejecutivo plantea la necesidad de reducir costos y eliminar supuestos privilegios, desde el sector comercial advierten que desfinanciar a las cámaras empresarias no fortalece el mercado, sino que debilita el entramado productivo.
Con este posicionamiento, la Cámara de Comercio de Río Grande se suma a otras entidades empresarias del país que reclaman revisar el contenido del artículo, abrir instancias de diálogo real y evitar una reforma que, lejos de promover el desarrollo, profundice las desigualdades.
El mensaje del comercio es claro: sin instituciones representativas y reglas de juego equilibradas, no hay modernización laboral posible.