
El dólar futuro rompe récords y anticipa una devaluación postelectoral
Los contratos minoristas para mayo de 2026 ya cotizan a $1.600, superando el límite de la banda cambiaria pactada con el FMI. El Banco Central intensifica su intervención para frenar las expectativas
El mercado cambiario vive horas de tensión ante el sostenido incremento del dólar futuro, que ya superó el techo de la banda de flotación establecida en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Los inversores, anticipando una posible devaluación tras las elecciones legislativas de octubre, han llevado los contratos a mayo de 2026 hasta los 1.600 pesos, marcando un nuevo hito en la cotización de la divisa norteamericana.
Este escenario se desarrolla en medio de una fuerte participación del Banco Central, que ha redoblado sus esfuerzos para moderar las expectativas de alza del tipo de cambio, especialmente en los plazos más cercanos. Según informantes del sector financiero, el organismo monetario habría intervenido durante mayo con operaciones equivalentes a unos 1.500 millones de dólares en futuros, según cálculos del analista Fernando Marull.
Mecanismo bajo presión
El dólar futuro funciona como un instrumento que posibilita acordar hoy la compraventa de divisas a un precio fijado para una fecha posterior. Cuando el BCRA ofrece estos contratos, busca atenuar las proyecciones de devaluación en el corto plazo. Sin embargo, si el tipo de cambio oficial experimenta un brusco incremento, la entidad deberá compensar las pérdidas de quienes adquirieron esos papeles.
Las estimaciones privadas sugieren que, hacia diciembre, el tipo de cambio oficial podría escalar un 14,8%, ubicándose en 1.459 pesos, conforme a los valores registrados en el Rofex. No obstante, al contrastar estas cifras con la banda de flotación comprometida con el FMI —que implicaría un ajuste mensual del 1% sobre una base de 1.400 pesos—, el valor spot debería situarse en 1.593,33 pesos. Es decir, el futuro ya ha perforado ese umbral.
Intervención sin precedentes
La aceleración de la cotización obligó al BCRA a desplegar una estrategia agresiva en el mercado de derivados, con especial foco en los vencimientos de julio y agosto. Solo este miércoles, el volumen operado en Rofex trepó a 4.260 millones de dólares, una cifra muy por encima del promedio diario de 1.230 millones registrado desde abril.
Las maniobras no solo buscaron contener la cotización spot —que cerró en 1.261,2 pesos para el dólar A3500—, sino también permitieron a algunos actores cerrar posiciones previas a valores más favorables, obteniendo ganancias inesperadas.
¿Hacia dónde va el dólar?
Los números en Rofex reflejan una escalada persistente: mientras julio se negocia a 1.277 pesos, junio de 2025 ya alcanza los 1.640 pesos. Este movimiento revela la desconfianza del mercado frente a la capacidad de sostener el actual ritmo de devaluación, especialmente en un año electoral.
Con una posición de ventas netas por 409 millones de dólares en derivados durante abril, el BCRA enfrenta el desafío de equilibrar sus reservas mientras intenta calmar las aguas. Sin embargo, cada intervención parece alimentar más dudas sobre lo que ocurrirá después de las urnas. La pregunta que ronda los pasillos financieros ya no es si habrá un salto cambiario, sino cuándo y de qué magnitud será.