
El Papa Francisco ausente en el Vía Crucis: Reflexiones contra "una economía que mata"
El Sumo Pontífice, en recuperación por su afección respiratoria, delegó la ceremonia en el Coliseo pero dejó un mensaje contundente: denunció un sistema "deshumanizado" y pidió paz para los excluidos.
El Papa Francisco no estuvo presente este Viernes Santo en el tradicional Vía Crucis celebrado en el Coliseo romano, debido a su prolongada convalecencia tras la infección pulmonar que lo mantuvo hospitalizado casi cuarenta días. Sin embargo, su voz resonó a través de las meditaciones escritas, donde cuestionó duramente los modelos económicos opresivos y abogó por una sociedad más justa.
Esta es la tercera vez consecutiva que el líder de la Iglesia Católica no dirige la ceremonia: en 2022 y 2023, su inasistencia se atribuyó al clima gélido y a complicaciones de salud, aunque se anunció de manera tardía. Esta vez, en cambio, su ausencia fue anticipada, dado que aún sigue bajo cuidados médicos tras su internación en el Hospital Gemelli de Roma.
Palabras que interpelan
Las reflexiones del Pontífice, leídas por el cardenal Baldassare Reina ante miles de fieles reunidos en el icónico anfiteatro, plantearon un fuerte contraste entre la "economía de Dios" —basada en la humildad y la inclusión— y un sistema actual que, según denunció, "descarta, aplasta y privilegia a unos pocos".
"Hemos edificado un mundo regido por cálculos fríos, algoritmos y ambiciones despiadadas", señaló el texto, en un claro guiño a las desigualdades globales. En cada una de las 14 estaciones que simbolizan el recorrido de Jesús hacia la crucifixión, Francisco incluyó oraciones específicas: desde un llamado a "desafiar las estructuras que oprimen" hasta un pedido de auxilio para migrantes en situación límite y personas invisibilizadas.
Un cierre con esperanza
El momento más emotivo llegó en la última estación, donde el Papa elevó una plegaria por la paz universal: "Que llegue tu paz a los justos y a los injustos, a los sin voz, a los desposeídos, a quienes aguardan un renacer con dignidad". Un mensaje que resonó bajo la iluminación tenue del monumento, mientras la cruz era trasladada hacia los Foros Romanos.
Agenda reducida, gestos simbólicos
Francisco ha limitado sus apariciones públicas desde su alta médica. Este viernes, tampoco participó en la Liturgia de la Pasión en la Basílica de San Pedro, evento que contó con la presencia del vicepresidente estadounidense JD Vance. El Vaticano mantiene en reserva su agenda para los próximos días, aunque el jueves el Pontífice retomó una de sus tradiciones: visitó el centro penitenciario Regina Coeli, donde compartió con 70 reclusos, reforzando su histórica cercanía con los marginados.
Mientras Roma vive su Semana Santa entre rituales y solemnidad, las palabras del Papa —aunque leídas por otros— dejaron una huella profunda: un llamado a repensar el mundo desde la compasión. La incógnita ahora es si Francisco reaparecerá en la Misa de Pascua, aunque, como advirtió la Santa Sede, cualquier participación será sorpresiva.