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Inflación contenida y tensiones sectoriales: el impacto inicial del fin del cepo y el nuevo régimen cambiario

A una semana del levantamiento del cepo, se perciben señales mixtas: aumentos moderados en algunos rubros, retrocesos en otros y rechazo de los supermercados a listas con alzas desmedidas.

Inflación contenida y tensiones sectoriales: el impacto inicial del fin del cepo y el nuevo régimen cambiario

A una semana del levantamiento del cepo, se perciben señales mixtas: aumentos moderados en algunos rubros, retrocesos en otros y rechazo de los supermercados a listas con alzas desmedidas.

A siete días de la eliminación de las restricciones cambiarias, la economía argentina atraviesa una etapa de incertidumbre moderada, marcada por un escenario de precios en proceso de reacomodamiento, pero sin los sobresaltos característicos de devaluaciones anteriores. El nuevo esquema de flotación administrada del dólar, que establece una banda de entre $1.000 y $1.400, sumado a la flexibilización en la compra de divisas para particulares, ha generado tensiones dispares en los distintos sectores de la economía.

A pesar de que circularon nuevas listas de precios con incrementos —en algunos casos de hasta el 12%—, también se observaron correcciones a la baja y rechazos por parte de las cadenas comerciales. Esta conducta, explican analistas, responde a una combinación de factores: desde el contexto de consumo debilitado hasta la falta de convalidación por parte de los comerciantes a reposiciones con valores inflados.

Analistas: impacto inicial acotado, pero inflación al alza

La consultora PxQ destacó que las primeras mediciones reflejan una aceleración leve de los precios, muy por debajo de los niveles registrados en otras transiciones cambiarias. Para el economista Claudio Caprarulo (Analytica), "aún no se evidencian modificaciones significativas", aunque anticipó que el efecto de un tipo de cambio más alto comenzará a notarse gradualmente. Su estimación para abril y mayo marca una inflación mensual superior al 3,7% de marzo.

“Los bienes importados se encarecerán directamente, mientras que aquellos productos nacionales con posibilidad de exportación también subirán de precio”, explicó. Se trata de los denominados bienes transables, que reaccionan con mayor rapidez ante variaciones del tipo de cambio.

Por su parte, María Castiglioni, economista de C&T Asesores Tributarios, señaló que el dólar oficial se encuentra en el centro de la banda cambiaria, por lo que su distancia con el dólar “blend” utilizado por exportadores no es tan marcada. En ese contexto, estimó que la inflación de abril podría cerrar por debajo del 3%, considerando que parte del ajuste ya se produjo en semanas anteriores.

Desde Abeceb, Jerónimo Montalvo sostuvo que el nuevo marco cambiario generó una suba inicial del 10% en el tipo de cambio oficial, lo que sí podría provocar una presión inflacionaria transitoria, aunque mitigada por el entorno macroeconómico más ordenado, con disciplina fiscal, contención monetaria y desregulación comercial.

Montalvo también destacó que “muchas empresas ya usaban tipos de cambio alternativos como referencia”, lo cual reduce el impacto inmediato en sus estructuras de costos.

La economista Rocío Bisang (EcoGo) también proyectó una aceleración moderada y situó la inflación de abril en torno al 3,8%, impulsada por el arrastre estadístico de marzo y algunas correcciones puntuales. Consultoras como Equilibra y LCG coinciden, con proyecciones de 4% y 4,2%, respectivamente.

Sectores sensibles: alimentos, tarifas y combustibles

El rubro alimentario se posiciona como uno de los más sensibles al nuevo escenario, por su peso en el índice de precios y su impacto directo en el consumo popular. Castiglioni observó que mientras algunos productos aumentaron, otros —como verduras— registraron bajas tras los picos previos.

Montalvo coincidió en que los alimentos podrían liderar las subas, aunque con menor intensidad que en marzo, cuando la incertidumbre generó adelantamientos en los ajustes.

Según datos de Equilibra, en la primera semana completa sin cepo, los alimentos y bebidas no estacionales aumentaron un 1%, con subas destacadas en carnes (1,4%), azúcares y golosinas (1,9%) e infusiones (1,5%). LCG, en tanto, relevó una suba del 0,8%, con alzas acumuladas del 2,5% en lo que va de abril.

No obstante, el rechazo de los grandes supermercados a aumentos desproporcionados ayudó a contener una escalada mayor. Desde la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) se emitió un mensaje claro: no se aceptarán listas con incrementos especulativos.

Este gesto fue celebrado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien publicó en redes que “Molinos y Unilever retrotrajeron aumentos de entre 9% y 12% gracias a la presión de los supermercados”. Agregó: “Gran gestión, cuidando el bolsillo de los consumidores”.

Las empresas habían justificado los aumentos en el encarecimiento de insumos dolarizados y en la mejora en los valores de exportación, pero la caída sostenida del consumo masivo —con un descenso interanual del 5,4% en marzo, según Scentia— jugó un papel clave en el rechazo.

Tarifas y energía: una disyuntiva para el Gobierno

El nuevo régimen cambiario también replantea la política tarifaria. Para Julián Rojo, especialista en energía, los costos de generación eléctrica subirán durante el invierno, incluso si el dólar se mantiene en la parte baja de la banda. Esto abre un dilema: subir tarifas para mantener precios relativos o sostener subsidios para evitar mayor presión sobre ingresos deteriorados.

Caprarulo advirtió que, aunque avanzar hacia precios más realistas es deseable, “afectará aún más a salarios y jubilaciones ya golpeados por los incrementos en productos básicos”.

Combustibles: entre el dólar y el petróleo

El precio de los combustibles también es susceptible a cambios ante la variación del tipo de cambio. Sin embargo, la caída del crudo internacional brinda margen para compensar. El presidente de YPF, Horacio Marín, fue enfático: “Si el precio del petróleo sigue bajando, bajaremos los precios de los combustibles”, y aclaró que no están atados a la inflación doméstica.

Conclusión: inflación en movimiento y ajustes graduales

El fin del cepo y la implementación de una flotación entre bandas cambiarias inauguraron una nueva etapa de reconfiguración de precios. Por ahora, la inflación muestra una aceleración contenida, con resistencia a aumentos abruptos en sectores clave, aunque con proyecciones al alza para los próximos dos meses.

El equilibrio entre libre mercado, control de precios estratégicos y protección al poder adquisitivo será determinante para que la transición no derive en nuevas tensiones económicas. Mientras tanto, el consumo, las importaciones y las expectativas seguirán marcando el ritmo del proceso.

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