
Gobiernos de la región y potencias internacionales rechazan el ataque de Estados Unidos en Venezuela, mientras Javier Milei lo celebra
Diversos gobiernos y actores internacionales expresaron preocupación y llamaron a la desescalada tras el ataque de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, en un contexto de tensión regional y debate sobre el uso de la fuerza, mientras el presidente argentino Javier Milei celebró públicamente la operación militar y el alineamiento con la estrategia de Estados Unidos.
Los bombardeos y operativos militares ejecutados por Estados Unidos en Venezuela, que derivaron en la captura de Nicolás Maduro, generaron una serie de reacciones internacionales en las que predominan los llamados a la desescalada, el respeto al derecho internacional y la búsqueda de salidas diplomáticas, frente a un escenario de alta sensibilidad regional y riesgo humanitario.
El pronunciamiento más contundente en Sudamérica llegó desde Brasil. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que los bombardeos en territorio venezolano y la captura del mandatario “cruzan una línea inaceptable”, al constituir “una gravísima afrenta a la soberanía de Venezuela” y un precedente “extremadamente peligroso para la comunidad internacional”. Lula advirtió que atacar países “en flagrante violación del derecho internacional” abre el camino a un mundo de “violencia, caos e inestabilidad”, evocó los “peores momentos de la interferencia en América Latina y el Caribe” y reclamó una respuesta firme del sistema multilateral, a través de la ONU, reiterando la disposición de Brasil a promover el diálogo y la cooperación.
Desde Colombia, el Gobierno expresó “profunda preocupación” por las explosiones y el despliegue militar, reafirmó su adhesión a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y rechazó acciones militares unilaterales que puedan agravar la situación o poner en riesgo a la población civil. Al mismo tiempo, dispuso medidas preventivas en la frontera y destacó la necesidad de canalizar la crisis mediante instancias multilaterales.
En la misma línea, el presidente de Chile, Gabriel Boric, manifestó su condena a las acciones militares de Estados Unidos y llamó a privilegiar el diálogo, la no intervención y la solución pacífica de controversias, señalando que la crisis venezolana debe resolverse mediante el multilateralismo y no a través del uso de la fuerza.
Desde Europa, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, informó que España realiza un seguimiento permanente de la situación y realizó un llamado a la responsabilidad y la desescalada, subrayando la importancia de respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas.
Las reacciones incluyeron también a potencias aliadas de Caracas. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó el operativo al considerarlo una flagrante violación de la soberanía y la integridad territorial de Venezuela, mientras que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia calificó el ataque como “un acto de agresión armada profundamente preocupante y condenable”. La embajada rusa en Caracas informó que su sede no resultó afectada por las detonaciones registradas en zonas cercanas.
En contraste con este bloque mayoritario de posturas que priorizan la vía diplomática, el cuestionamiento al uso de la fuerza y la advertencia sobre el impacto regional del conflicto, el presidente argentino Javier Milei celebró públicamente la captura de Nicolás Maduro y el operativo militar estadounidense, alineándose políticamente con Donald Trump y la estrategia de Estados Unidos, sin incluir llamados a la desescalada ni referencias al riesgo humanitario y regional.
Las diferencias entre los posicionamientos oficiales delinean un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas: mientras numerosos gobiernos reclaman contención, respeto al derecho internacional y soluciones multilaterales, otros respaldan o celebran la intervención estadounidense, reforzando el debate sobre sus consecuencias políticas y humanitarias para la estabilidad regional.