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La comunidad universitaria ilumina la protesta contra el ajuste en educación

Con movilizaciones en todo el país, docentes, estudiantes y trabajadores reclaman la urgente aprobación de la Ley de Financiamiento y denuncian el desmantelamiento de las universidades públicas.

La comunidad universitaria ilumina la protesta contra el ajuste en educación

Con movilizaciones en todo el país, docentes, estudiantes y trabajadores reclaman la urgente aprobación de la Ley de Financiamiento y denuncian el desmantelamiento de las universidades públicas.

Bajo el frío invernal, el resplandor de las antorchas y las velas volvió a encenderse frente al Palacio Pizzurno, sede de la Secretaría de Educación. Nueve meses después de las primeras manifestaciones, la comunidad universitaria repitió su reclamo: el fin del ajuste que asfixia a las casas de estudio. La situación, lejos de mejorar, se ha agravado, dejando a su paso un sistema en crisis, con docentes que abandonan sus puestos y estudiantes que no pueden sostener sus carreras.

La protesta de ayer fue parte de un plan de lucha coordinado por el Frente Universitario, integrado por rectores, gremios y alumnos, que busca presionar al Congreso para que trate la Ley de Financiamiento. Las movilizaciones incluyeron actos, clases públicas y marchas con antorchas en universidades como las de Cuyo, La Plata y Tres de Febrero. Además, se lanzó la campaña "Un millón de firmas por la universidad pública", con el objetivo de exigir a los legisladores que debatan el proyecto.

Un sistema al borde del colapso

Los números son alarmantes. Según datos relevados, más de 200 docentes de la Universidad Nacional de Rosario han renunciado en el último año, mientras que en la Universidad Nacional del Litoral, 151 profesores y auxiliares dejaron sus cargos desde el inicio del gobierno de Javier Milei. "Los salarios son insostenibles. Un docente que gana 200.000 pesos mensuales por dar clases a 400 alumnos termina buscando otras alternativas, como manejar para Uber", explicó Carlos De Feo, secretario general de Conadu.

La desinversión no solo afecta a los trabajadores, sino también a la infraestructura. "En algunas facultades solo se compra lavandina. Los equipos de investigación están paralizados", denunció Ricardo Petraglia, representante de los docentes de la Universidad de Avellaneda. Un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) confirma que el presupuesto universitario es el más bajo desde 2006, con una caída del 33% en términos reales desde 2023.

Becas inaccesibles y un futuro incierto

Otro eje de la protesta fue el recorte en las becas Progresar y Manuel Belgrano, cuyos montos no se actualizaron y cuyos requisitos se volvieron más restrictivos. "Ningún estudiante de mi facultad recibió la beca este año. Los nuevos requisitos son imposibles de cumplir", señaló Chiara de Villaflor, del Centro de Estudiantes de la Undav.

A pesar de las adversidades, el mensaje de los manifestantes fue claro: "La universidad está viva, aunque la quieran muerta", afirmó Francisca Staiti, de Conadu Histórica. La jornada culminó con un acto frente al Palacio Pizzurno, donde los oradores exigieron la inmediata apertura de paritarias y advirtieron que esta movilización es solo el inicio de una lucha que se intensificará en los próximos meses.

Mientras el gobierno mantiene silencio, las calles se convierten en el escenario de una resistencia que no da tregua. El frío no apaga el fuego de las antorchas, símbolo de una batalla que, según los universitarios, es por el futuro de la educación pública.

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