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Trabajador fueguino denuncia impagos y abusos de empresa constructora

Doroteo Torales, un obrero de 43 años oriundo de Formosa, relató su calvario para cobrar salarios adeudados y su indemnización tras ser despedido tras un accidente laboral. Su caso expone una realidad

Trabajador fueguino denuncia impagos y abusos de empresa constructora

Doroteo Torales, un obrero de 43 años oriundo de Formosa, relató su calvario para cobrar salarios adeudados y su indemnización tras ser despedido tras un accidente laboral. Su caso expone una realidad

Doroteo Torales, un obrero de 43 años oriundo de Formosa, relató su calvario para cobrar salarios adeudados y su indemnización tras ser despedido tras un accidente laboral. Su caso expone una realidad que afecta a muchos empleados en la provincia.

En Tolhuin, el frío no es lo único que golpea. Para Doroteo Torales, un trabajador de la construcción que llegó desde Formosa hace casi una década, el verdadero rigor ha sido enfrentarse a la indiferencia de una empresa que, pese a sus obligaciones, se niega a pagarle lo que le corresponde. Su historia, difundida a través de Actualidad TDF, revela un patrón de abusos que muchos empleados sufren en silencio.

Torales, de 43 años, trabajó en la empresa ZAPCO desde diciembre de 2023 hasta junio de este año, cuando fue despedido tras sufrir un accidente laboral. Mientras realizaba tareas de pavimentación en rutas de Ushuaia y Río Grande, una barreta se resbaló y le fracturó un dedo, dejándolo incapacitado. Aunque la ART lo dio de alta el 6 de junio, la constructora lo desvinculó de inmediato, sin abonarle salarios atrasados ni la indemnización.

Deuda y desamparo
"Todavía no cobro la quincena de mayo ni la de junio", denunció Torales. Para reclamar, debe viajar desde Tolhuin —donde vive con su esposa y su hijo de nueve años— hasta Río Grande, haciendo dedo bajo condiciones climáticas extremas. Ayer, tras caminar kilómetros y esperar horas, solo le ofrecieron un millón y medio de pesos como "adelanto", una fracción de los casi cinco millones que le adeudan.

El obrero aseguró que no es un caso aislado: compañeros suyos enfrentan situaciones similares. "Esta empresa no paga. Tienen obras públicas, maquinaria, pero juegan con la necesidad de la gente", afirmó. Además, criticó la impunidad de quienes "son políticos o tienen contactos con jueces". Pese a las adversidades, Torales no se amedrenta: ya inició acciones legales con un abogado y tiene una audiencia en el Ministerio de Trabajo este lunes.

Un sistema que falla
La situación de Torales refleja un problema estructural: la vulnerabilidad de los trabajadores ante empleadores que incumplen sin consecuencias. "Laburo para sobrevivir, no para progresar", lamentó el hombre, quien también es carpintero pero enfrenta precariedad en todos los rubros. Mientras la empresa —dedicada a obras públicas— sigue operando, él debe elegir entre gastar en pasajes o comer.

Su relato conmocionó en redes sociales, donde vecinos y organizaciones lo apoyan. "Es mi derecho. No importa si son poderosos, la plata es mía", insistió. Sin embargo, la falta de respuestas evidencia una justicia lenta y un Estado ausente para los más débiles.

La dignidad no se negocia
El caso de Torales no es solo una deuda económica, sino una afrenta a la dignidad. Como él mismo dijo: "Uno trabaja porque necesita, pero no para que lo humillen". Su lucha, solitaria pero firme, interpela a una sociedad que muchas veces normaliza el abuso laboral. Mientras espera justicia, el frío de Tolhuin sigue siendo menos crudo que el desamparo de un sistema que lo dejó a la intemperie.

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