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Operativo represivo desata polémica: Bullrich justifica violencia mientras crecen las críticas nacionales e internacionales

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, enfrenta fuertes cuestionamientos tras un operativo marcado por la violencia y las detenciones arbitrarias.

Operativo represivo desata polémica: Bullrich justifica violencia mientras crecen las críticas nacionales e internacionales

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, enfrenta fuertes cuestionamientos tras un operativo marcado por la violencia y las detenciones arbitrarias.

Pablo Grillo, fotógrafo herido de gravedad, lucha por su vida, mientras organismos de derechos humanos y la Justicia investigan las irregularidades del accionar policial.

Fue una jornada que quedará grabada en la memoria colectiva por su crudeza y desproporción, el operativo de seguridad ordenado por la ministra Patricia Bullrich derivó en un escenario de caos y represión extrema. Pablo Grillo, un fotoperiodista, se encuentra en estado crítico tras recibir un disparo de un lanzagases, un arma que había sido prohibida hasta la llegada al poder de La Libertad Avanza (LLA). Lejos de asumir responsabilidades, Bullrich justificó el accionar de las fuerzas de seguridad, argumentando que el fotógrafo era un "militante" y que el disparo se realizó siguiendo "los manuales". Sin embargo, peritajes preliminares descartan que el proyectil haya rebotado, como sostuvo la ministra.

El episodio no solo dejó a Grillo al borde de la muerte, sino que también expuso una serie de irregularidades que han generado repudio tanto a nivel nacional como internacional. Entre las imágenes más impactantes se encuentran las de una mujer de 87 años, Beatriz Bianco, derribada violentamente por un efectivo policial, y dos menores de edad, de 12 y 14 años, detenidos y esposados con precintos. Estas escenas han sido calificadas como "postales de una jornada trágica" por organizaciones de derechos humanos.

El gobierno en alerta: acusaciones de "intento de golpe"
Desde el gobierno, la narrativa oficial ha sido la de un "intento de desestabilización". Tanto Bullrich como el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, han insistido en que la movilización del miércoles, en apoyo a los jubilados, fue organizada por "patotas, barrabravas y grupos de izquierda violentos". Bullrich incluso anunció que se preparaba una denuncia por sedición, aunque al cierre de esta edición, dicha denuncia no había sido formalizada.

La ministra también arremetió contra la jueza Karina Andrade, quien ordenó la liberación de las 114 personas detenidas durante el operativo. Andrade había señalado que las detenciones fueron irregulares, ya que no se especificó el lugar, la hora ni el motivo de las mismas. Además, advirtió sobre el riesgo que corrían derechos fundamentales como la libertad de expresión y la protección de grupos vulnerables, como los jubilados. Bullrich, en respuesta, amenazó con tomar acciones legales contra la magistrada, calificándola de "protectora de violentos".

Solidaridad con la jueza y críticas al operativo
La decisión de Andrade recibió el respaldo de diversos sectores, incluyendo organismos de derechos humanos, colectivos de abogados y la Unión de Empleados de la Justicia (UEJN). Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia, anunció que presentará una denuncia contra la jueza ante el Consejo de la Magistratura de la Ciudad, lo que ha sido interpretado como una maniobra para intimidar a la Justicia.

Por su parte, expertos en seguridad han calificado el operativo como "desordenado" y "ilegal". Sabina Frederic, exministra de Seguridad, afirmó que el objetivo no era encauzar la movilización, sino "exterminarla". Marcelo Sain, creador de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), coincidió en que no hubo una organización operativa clara, lo que derivó en un accionar descontrolado de las fuerzas.

Postales de la represión: armas plantadas y patrulleros abandonados
Las imágenes de la represión han dado la vuelta al mundo. En una de ellas, se observa a un efectivo vestido de civil pateando un arma, lo que ha generado sospechas de que se intentaba "plantar evidencias" para justificar las detenciones. Otra escena que causó conmoción fue la de un patrullero abandonado, con las puertas abiertas y las balizas encendidas, que terminó incendiado. Las autoridades de la Ciudad argumentaron que el móvil sufrió un desperfecto y que el conductor lo abandonó por temor a su vida, una versión que ha sido cuestionada por expertos y activistas.

Las mentiras de Bullrich y la investigación en marcha
Bullrich ha insistido en que el disparo que hirió a Grillo fue realizado "según los manuales", alegando que el proyectil rebotó. Sin embargo, análisis realizados por peritos independientes, como Willy Pregliasco y Martín Onetto, indican que hubo intención de apuntar directamente al cuerpo del fotógrafo. Este patrón de violencia no es nuevo: en septiembre, una niña de 10 años fue gaseada durante una manifestación, y el Ministerio intentó culpar a los manifestantes.

La Procuraduría contra la Violencia Institucional (Procuvin) ya ha presentado denuncias ante la Cámara del Crimen por los ataques sufridos por Grillo y Bianco. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) también ha solicitado una investigación exhaustiva, señalando que el operativo forma parte de una serie de acciones represivas que buscan silenciar las protestas sociales.

Conclusión: un gobierno bajo la lupa
El operativo del miércoles no solo ha dejado heridos y detenidos, sino que ha expuesto la fragilidad democrática bajo la administración de La Libertad Avanza. Mientras Bullrich insiste en criminalizar la protesta, organismos nacionales e internacionales exigen justicia y responsabilidad por lo que ya se considera uno de los episodios más oscuros de la historia reciente. La pregunta que queda en el aire es: ¿hasta dónde llegará la impunidad?

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